Que impulsa a las personas a convertirse en conspiranoicas y complotistas, según la ciencia.



Durante los últimos meses se esta hablando mucho de teorías conspirativas, de post-truth y de fake news, y de cómo su difusión está influenciando el clima político. Sin embargo, todavía se sabe relativamente poco de que cosa es lo que impulse, exactamente, a las personas a convertirse conspiranoicas. Uno de los pocos estudios en este campo fue publicado recientemente por dos psiquiatras británicos, Daniel Freeman de la Universidad de Oxford y de Richard P. Bentall de la Universidad  de Liverpool: titulada "The concomitants of conspiracy concerns" y apareció en la revista científica Social Psychiatry and Psychiatric Epidemiology, la investigación analiza los rasgos comunes entre las personas conspiranoicas y cualquier comorbilidad con otras patologías.

Los dos psiquiatras analizaron los datos de una muestra de cerca 5.600 personas residentes en los Estados Unidos, precedentemente recogidas por la "National Comorbidity Survey-Replication" una revelación estadística de amplio espectro en la incidencia de enfermedades y trastornos de la personalidad en la población general que incluye también información variada sobre el background social y personal de los entrevistados. Luego aislaron los datos relativos a los individuos que se decían "que estaban convencidos de que muchas cosas en el mundo están influenciadas por conspiraciones" y han tratado de entender que cosa los acomuna. Freeman anunció los resultados en un artículo de difusión en el Guardian: Los conspiranoicos, explica, son predominantemente hombres solteros provenientes de bajos niveles socio-económicos; tienden a sufrir mucho más que la población en general, de trastornos de ansiedad y déficit de atención, de hacer abuso de alcohol y de drogas. Todas situaciones que, se explica, a menudo contribuyen a una baja autoestima.


Otro rasgo más predominante en los conspiranoicos, continúa, está en el hecho que "sus redes sociales son más débiles (a menudo, por ejemplo, dicen de no poderse confiar en amigos y familiares en los momentos difíciles) y encuentran dificultad en mantener relaciones humanas" . Además, los dos investigadores han revelado una mayor frecuencia  de infancia difícil, marcada por fuertes contrastes con sus padres. "Nuestra opinión es que la baja autoestima, la dimensión reducida de las redes sociales y la marginalización que hemos observado en gran parte de las muestras crea un terreno fértil para la falta de confianza en la autoridad: sintiendo que la sociedad los ha rechazado , estas personas aprenden a rechazar las convicciones que la sociedad comparte ".

Para este tipo personas, el abrazar las teorías conspirativas tiene también un efecto consolador, explica el psiquiatra: "A corto plazo, es una mentalidad que trae sus beneficios: en lugar de la ansiedad y la incertidumbre, estamos infundidos por lo que aparenta ser conocimiento. Nuestra autoestima herida recibe una inyección de confianza, porque tenemos la impresión de ser parte de una pequeña minoría que sabe lo que realmente está sucediendo. Y gracias a Internet podemos conectarnos con otras almas similares a nosotros y de repente nos sentimos parte de una comunidad ".

-Dennet-

Comentarios

  1. No sé en qué medida el espacio de divulgación que ofreció The Guardian, pudo haber influido en la imprecisa aseveración '(sic) estas personas aprenden a rechazar las convicciones que la sociedad comparten', porque hay que hacer dos distinciones. El rechazo racionalmente justificado (no otra cosa puede ser la pretensión de un escenario político informado verazmente) y el rechazo irracional, que es el que parece estar caracterizando la oración.

    Por lo demás, un gran artículo.

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